Árbol del Paraíso (Elaeagnus angustifolia)

Árbol de pequeño tamaño, caducifolio, con follaje en tono grisáceo y una olorosa floración primaveral. Es apto para jardines de reducidas dimensiones y ambiente urbano.

Se trata de un pequeño arbolito, a veces con forma de arbusto, de aspecto frágil que, a partir de un tronco corto, se ramifica profusamente. Es nativo de Asia, aunque desde antiguo ha sido plantado al sur de Europa, por lo que se adapta bien a la mayor parte de las condiciones climáticas españolas.

Las hojas, largas y estrechas, son de

color verde-gris en una tonalidad semejante al olivo.
Están recubiertas de escamas plateadas en sus dos caras, siendo la superior más verde que la inferior, cuyo tono es pálido. Su tonalidad gris-plateada se hace visible desde una larga distancia.
La floración se produce en grupos poco numerosos de pequeñas flores. Tiene lugar en las semanas de la segunda mitad de la primavera, en tono amarillo y es dulcemente olorosa.
Fructifica en bayas redondeadas, las cuales sirven de alimento a los pájaros en invierno.
El árbol del Paraíso debe ser podado para que forme un pequeño tronco; sin esta operación lo más probable es que se ramifique desde la base y tenga aspecto de arbusto.

Cuidados.- Agradece estar a pleno sol, donde destaque su coloración. Crece bien en todo tipo de terreno, incluso si es pobre y seco. No le gusta la humedad persistente.

Consejos.- Es posible mantenerlo en unas dimensiones aceptables gracias a su adaptabilidad a las tijeras. Se puede plantar junto a otros vegetales leñosos de color verde oscuro, y también se planta en zonas donde se quiera controlar la erosión del suelo, como son, por ejemplo, los taludes de carreteras y autovías.