Espino de Fuego (Pyracantha sp.)

Arbusto espinoso de hoja perenne, de porte irregular que se ramifica desde su base, dando lugar a una mata densa cubierta por hojas elípticas o estrechamente ovaladas de color verde oscuro por el haz (parte superior) y algo más pálidas por el envés.

Pertenece a la familia de las Rosáceas, por lo que poseen abundantes

floraciones a la que siguen frutos vivamente coloreados.

Las menudas flores, que aparecen al final de la primavera o principio del verano, se disponen sobre apretados racimos umbeliformes (colocadas como la tela de una sombrilla) muy numerosos y teñidos en colores blanquecinos.

Las flores dan lugar a numerosos grupos de frutos esféricos de pequeño tamaño que cuelgan de todas las ramas del arbusto en colores rojo, anaranjado o amarillo. Estos frutos es una de las más apreciadas características.

El espino de fuego se adapta a las más diversas condiciones del terreno. Las situaciones iluminadas son las mejores para este arbusto, aunque algunas especies soportan una sombra densa e incluso la ausencia total de luz solar directa.

Para contener su alocado crecimiento, se recomienda una poda regular (dos veces al año) de los extremos de las ramas, después de la brotación primaveral y en verano, al término de la floración.

Los espinos de fuego forman setos inexpugnables que pueden ser recortados para darles aspecto geométrico sin que esto altere la capacidad de dar frutos abundantes. Circunstancia que origina que se utilicen como muro orientado al norte.

Especies y Variedades.-

Pyracantha Atalantioides.- Con origen en el este asiático, llega hasta los seis metros de altura, con flores de mayo a julio y frutos a partir de noviembre que perduran todo el invierno.

Pyracantha Coccinea.- Es la especie más difundida, con flores parecidas a las del majuelo y frutos en tonos variados.