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Tamarindo (Tamarix gallica) |
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Se trata de un árbol de singular apariencia por sus hojas y flores de diminuto tamaño. |
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Llama la atención la ligereza de la copa, constituida por delgadas ramillas arqueadas cubiertas por hojas escamosas muy pequeñas. A distancia, la copa da la sensación de indefinición y vaporosidad.
En primavera aparecen las espigas florales, pobladas por flores diminutas y que pueden llegar a cubrir casi por completo el árbol. Las flores son de tono rosado, en otras variedades adquieren tonalidades rojizas o rosa fuerte contrastando con la negrura del tronco. |
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Cuidados.- El tamarindo es ideal para plantar en primera línea de la costa, allí donde otras muchas especies no sobrevivirían al fuerte viento salino.
No parece importarle la naturaleza del suelo, medra bien aunque este sea pobre, y una vez establecido tolera ciertos grados de sequedad. La poda puede practicarse desde una edad temprana, si se desea que forme un solo tronco bien definido, bastará eliminar las ramas de los dos tercios inferiores todos los inviernos. |