Poda Raíces

Un bonsai comienza a formarse cuando la planta es lo suficientemente vigorosa para tolerar ciertas operaciones sin morir.

Los expertos sugieren que los bonsais provenientes de semilla, injerto y esqueje son bastantes fuertes cuando tienen brotes nuevos de 5 a 6 cm de longitud.

Los árboles del bosque, como ya se habrá esperado 2 años antes de ser colocados en bandejas, pueden empezar a trabajarse tan pronto como se observe que se han establecido bien en las nuevas condiciones.

La poda establece la forma básica del bonsai por la eliminación de ramas antiestéticas que no sean esenciales, el objetivo es modificar el crecimiento de la planta. El hecho de pretender esta modificación puede atender a varias razones:

 

Controlar el crecimiento, estimulándolo o reteniéndolo

 

Dirigir el crecimiento

 

Controlar la floración

 

Mantener la planta en un buen estado de salud, eliminando ramas enfermas, muertas o estropeadas.

 

Es necesario conocer algo el crecimiento de las plantas y el importante papel que en él tienen las yemas para entender las bases de la poda. En este sentido:

Existen unas yemas terminales o apicales que se desarrollan en el extremo de tallos y ramas. Estas yemas son las causantes del crecimiento en longitud.

Debajo de la yema apical se encuentran las denominadas yemas laterales o auxiliares, distribuidas según un modelo que depende de cada especie. Pueden ser distribuidas de forma alterna, opuestas o en forma de espiral.

En algunas plantas Figura1 hay también unas yemas latentes que permanecen en estado de reposo debajo de la corteza y que pueden pasar a la vida activa después de una poda.

En la estación de crecimiento activo, las yemas terminales aprovechan la mayor parte de la energía de la planta para crecer (su longitud aumenta). Eliminando la yema terminal, cesa el crecimiento de la rama y se estimula el crecimiento de las yemas laterales situadas por debajo de la yema suprimida. En definitiva, la yema apical ejerce una dominancia sobre las yemas laterales, al romper esta dominancia se estimula el crecimiento lateral y la ramificación de la planta.

El grado de dominancia apical varía según las especies y a veces según las estaciones, ya que cada especie tiene un ciclo determinado de crecimiento. En general, los árboles presentan una fuerte dominancia apical, especialmente durante sus primeros años de vida. En los arbustos esta dominancia es menor.

En plantas como la lila, que tiene yemas distribuidas en pares opuestos, la dominancia es compartida entre el par superior, originando un crecimiento particular ya que los nuevos crecimientos van apareciendo de dos en dos.

Cuando se va a podar, conviene observar la posición de las yemas laterales, ya que estas determinan la dirección en la que van a crecer las nuevas ramas. Si el corte se hace sobre una yema que apunta hacia el exterior de la planta, se formará un brote en la dirección deseada.

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En un bonsai la poda principal de formación se hace generalmente una sola vez en los árboles recogidos de la naturaleza o que procedan de un vivero y excepcionalmente en los árboles ya formados pero a los que accidentes o enfermedades han alterado su forma básica.

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Las podas posteriores serán de mantenimiento o de formación, en donde se cortarán las ramas pero nunca se eliminará una rama entera.

En los árboles que se cultivan desde pequeños para bonsais no es necesario realizar una poda drástica, dado que se pueden ir formando poco a poco mediante recortes y podas ligeras cada año.

Antes de podar, conviene estudiar cuidadosamente el árbol, las ramas deben ser numerosas y las inferiores más largas que las superiores. Al realizar la poda principal de formación para establecer la forma básica del bonsai, las ramas deben podarse de forma que las ramas superiores crezcan más delgadas y cortas que las inferiores.

En general, las ramas que deben suprimirse por indeseables en un bonsai:

Figura2.- Cuando dos ramas crezcan paralelas a un lado del tronco y bastantes juntas debe eliminarse una de ellas.

Figura3.- Deben eliminarse las ramas que crezcan directamente hacia arriba, son demasiado vigorosas.

Figura4.- Las ramas que crezcan hacia abajo deben cortarse porque interfieren y molestan a las ramas inferiores.

Figura5.- Cuando dos ramas se entrecruzan, debe eliminarse una de ellas o corregir su dirección mediante el alamabrado.

Figura6.- Cuando hay dos ramas simétricas que crecen en dirección opuesta y nacen a la misma altura, se corta siempre una de ellas.

Figura7.- Se cortan las ramas que crezcan por delante del tronco.

Figura8.- Se cortan las ramas que crecen directamente hacia adelante desde la parte frontal del bonsai e impiden apreciar la buena estructura del mismo.

Figura9.- Se cortan las ramas del bonsai que crecen hacia adentro.

Forma de podar

 

Los cortes que se realicen en las ramas deben hacerse sobre una yema bien orientada y sana. El corte se hace inclinado unos 45º y opuesto a la yema.

En la Figura12 aparece un corte inclinado 45º.

Figura13.- Cuando se corta una rama entera, para minimizar las cicatrices resultantes de la poda drástica, siempre se debe intentar sacar toda la madera podada de forma que la superficie del árbol quede cóncava.

Figura14.- Cuando se corta una rama entera y no puede conseguirse que la superficie del tronco quede cóncava, puede terminar al mismo nivel de la superficie del tronco.

Figura15.- Cuando se corta una rama entera, se evitará que queden restos de ramas que crearán un feo saliente de madera.

Al cortar una rama grande, se tiene que dejar un trozo de corteza de la parte inferior de la misma pegada al tronco, de una longitud igual al diámetro de la rama en la base de forma que sirva para recubrir la superficie cortada que quedará en el tronco. Esta corteza se coloca bien y se ata con rafia hasta que la herida sane probablemente en unas pocas semanas.