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Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda (1719 - 1798)

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Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda (1719 - 1798)

Militar e ilustrado español. Nació en Siétamo (Huesca) en 1719 y murió en Épila en 1798.
Hijo de una familia aristócrata aragonesa, estudió en Bolonia. En 1736 abandonó los estudios para ir a luchar junto con el ejército español a Italia, iniciando una gloriosa carrera militar.
Viajó por Europa, desempeñando varias misiones militares hasta que, en 1755, fue nombrado embajador de España en Portugal.
En 1760, por orden de Carlos III, fue nombrado embajador en Polonia.
En 1763, fue nombrado capitán general, con destino en Valencia, donde permaneció tres años.
En 1766, tras el motín de Esquilache, volvió a Madrid para ser nombrado capitán general de Castilla la Nueva y gobernador del Consejo de Castilla, cargo en el que permaneció durante siete años.

El Conde Aranda fue un duro estadista.
En 1767 se encargó de la expulsión de los Jesuitas , acusándoles de propiciar la inestabilidad y propiciar motines.   
Real Pragmática 

Fue el principal artífice de una política de reformismo ilustrado, con la que favoreció la obra de Pedro Rodríguez Campomanes y Pérez, Francisco Antonio Moñino y Pablo Olavide.

En 1773 se le apartó de la Corte de Carlos III, en momentos en que no gozaba de confianza, nombrándole embajador en Francia.
En su nuevo destino, tuvo grandes éxitos políticos, como la firma del Tratado de Versalles en 1783.
Aranda siempre fue consciente de la problemática independentista de las colonias americanas.

De regreso a Madrid en 1787, comenzó una dura lucha contra Francisco Antonio Moñino, Conde de Floridablanca, consiguiendo que Carlos IV le destituyera en febrero de 1792, nombrándole a él como primer ministro interino.

En plena Revolución, mantuvo relaciones con Francia, conservando una política de neutralidad y transigencia.
En noviembre de 1792 fue destituido como primer ministro para dar paso a Manuel de Godoy y Álvarez de Faria. Enseguida se declaró la guerra a Francia.
El Conde Aranda en todo momento defendió la conveniencia de firmar la paz con este país.
Por este asunto, el 14 de marzo de 1794, tuvo un fuerte enfrentamiento en el Consejo de Estado con Godoy, causa por la que fue desterrado a Jaén, y por la que fue procesado por la Inquisición.

Más tarde se trasladó a la Alhambra, y en 1795, cuando se firmó la paz con Francia, marchó a Épila, donde murió.