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Francisco Antonio Moñino, Conde de Floridablanca (1728 - 1808)

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Francisco Antonio Moñino, Conde de Floridablanca (1728 - 1808)

El Conde de Floridablanca, máximo representante de la Ilustración española, fue objeto de múltiples distinciones, entre ellas, la del Toisón de Oro.

Nació en Murcia el 21 de octubre de 1728 y murió en Sevilla el 30 de diciembre de 1808.

Estudió abogacía en la Universidad de Salamanca, profesión que ejerció junto a su padre durante algún tiempo.

Esquilache le encargó algunos asuntos judiciales, lo que más tarde le proporcionó que Carlos III le nombrase Fiscal del Gobierno de Castilla.

Francisco Antonio Moñino intervino en graves conflictos que la Iglesia tuvo en Cuenca, estableció la Real Pragmática    de 2 de Abril de 1767 derogando las funciones de los jesuitas, y su posterior expulsión, consiguiendo ser nombrado embajador en Roma, a donde marchó con la intención de conseguir la supresión de la Compañía de Jesús. El éxito conseguido en esta misión, le valió el título de Conde de Floridablanca.

En 1777 fue nombrado primer ministro, llevando una inteligente política en Portugal, intentó mejorar las relaciones exteriores de España.

Además de fomentar el progreso en las colonias de España, se encargó de mejorar la marina.

Se preocupó de dar una nueva imagen a Madrid, hizo construir el Observatorio y el Gabinete de Historia Natural.

Entre las reformas económicas:

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En 1778 tuvo lugar una ampliación de la libertad comercial con América hasta su total liberalización

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En 1782 se fundó el Banco Nacional de San Carlos con un capital de 300 millones de reales

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En 1785 hizo intentos de gravar todos los frutos de los productos agrícolas, industriales y comerciales

En el terrero cultural pretendió el progreso y la modernización del país, a través de tres ejes:

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Las sociedades económicas de Amigos del País

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La prensa periódica

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La reforma universitaria

Dentro de la reforma educativa:

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La enseñanza primaria atendía sobre todo a lograr buenos maestros

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La secundaria siguió en manos de las órdenes religiosas ante la falta de profesorado competente

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La universitaria fue reformada a fondo, gracias en parte a la expulsión de los jesuitas que acaparaban la mayoría de las cátedras

El control educativo pasó a estar en manos del Estado, así como los colegios mayores y el sistema de provisión de becas.

Se innovaron las materias y disciplinas a impartir y se introdujeron modernos métodos pedagógicos.

La creación de academias científicas y colegios superiores, como los Reales Estudios de San Isidro, completaron la reforma en este campo.

La política exterior de Floridablanca estaba encaminada a obtener una ventajosa posición respecto a Inglaterra, fruto de esta labor en 1782 se consigue la recuperación de Menorca.

En 1787 creó la Junta de Estado, obligando a todos los ministros a reunirse una vez por semana, lo que suponía centralizar el poder en Floridablanca.

Esto hizo que la animadversión de muchos ministros se cebara contra él, un grupo de descontentos, encabezados por el Conde de Aranda, se levantó contra el despotismo de Floridablanca.
Ante esta situación, Floridablanca quiso abandonar su cargo en vano, pues el testamento real estipulaba que el hijo y sucesor del Rey debía mantener su confianza en el Conde de Floridablanca.

En 1789 el pueblo de Madrid, en múltiples panfletos, acusaba a Francisco Antonio Moñino de robo y de deslealtad a la Corona.
Moñino quiso dimitir como primer ministro, decisión no admitida por Carlos IV, aunque creó varias secretarias (Gracia y Justicia, Real Casa y Patrimonio) para aliviar los trabajos de Floridablanca.

En 1780 Floridablanca sufrió un atentado, del que consiguió salir ileso.

En febrero de 1792  Floridablanca fue destituido como primer ministro, le sustituyó en el cargo el Conde de Aranda, ordenando instruir un proceso contra Floridablanca.
En 1808 cuando Aranda dejo el poder, Floridablanca ya había salido libre de cargos, apareciendo brevemente en la escena pública.

Cansado de la vida pública, Floridablanca se retiró al Convento de los Franciscanos de Murcia, permaneciendo allí hasta la abdicación de Carlos IV, momento en que fue nombrado Presidente de la Junta de Murcia, y después Presidente de la Junta de Madrid para dirigir la lucha contra la invasión francesa.

Entre sus obras, cabe citar:

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Memorial ajustado de las ciudades y provincias de Extremadura para fomentar en ella la agricultura y la cria de ganados (1766). Escrita en colaboración con Campomanes, donde propone repoblar dehesas y baldíos mediante la redistribución de la tierra entre pequeños labradores.

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Memorial ajustado sobre diferentes cartas del obispado de Cuenca (1768). Escrita en colaboración con Campomanes.

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Respuesta fiscal en el expediente de la provincia de Extremadura contra los ganaderos trashumantes (1770)

Floridablanca murió en Sevilla, acosado por las tropas napoleónicas.