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Pretendientes a la Sucesión del Trono de España (1700)
Pretendientes a la Sucesión del Trono de España (1700)

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Mapa Histórico de Europa, después del Tratado de Utrecht Tratado de Utrecht - Mapa Histórico

Testamento Felipe IV (1621-1665). Cláusulas Políticas

Felipe IV, Rey de España (1605-1665), en 1615 fue casado de forma precipitada con Isabel de Borbón (hija primogénita del difunto Rey de Francia Enrique IV). En las capitulaciones matrimoniales otorgadas con motivo del doble enlace de Felipe IV e Isabel de Borbón y Ana con Luis XIII de Francia, se insertaron cláusulas de renuncia para que no se produjese la unión de ambas coronas.

En los veinte cuatro años que duró el matrimonio, la reina dio a luz a seis hijas y un hijo.

En 1629, después de la muerte de cuatro hijas (la que más vida gozó fue María Antonia, que no llegó a los dos años), nació el príncipe Baltasar Carlos, junto al que sólo sobrevivió una niña, la infanta María Teresa (1638), que en 1660 se convertiría en la esposa del Rey de Francia Luis XIV.

La reina Isabel de Borbón murió en Madrid en 1644, y en 1646 el príncipe Baltasar Carlos. Del primer matrimonio de Felipe IV, sólo sobrevivió la infanta María Teresa.

En 1647 Felipe IV contrajo segundas nupcias con su sobrina Mariana de Austria.

De este matrimonio nacieron cinco hijos (con cuatro años murió el príncipe Próspero, le siguió con sólo un año de edad su hermano Fernando Tomás), de los que sólo vivieron Margarita María (que llegó a ser emperatriz con el matrimonio con Leopoldo I) y el futuro rey Carlos II que nació en 1661.

El carácter libertino de Felipe IV le procuró varios hijos fuera del matrimonio, teniendo noticia de Fernando Felipe de Austria, que murió a los ocho años siendo enterrado en El Escorial, doña Margarita de San José (que se hizo monja del Convento de la Encarnación de Madrid) y don Juan José de Austria (hijo de la 'Calderona', la más famosa amante del Rey).

En 1665 muere Felipe IV. En el Testamento deja como heredero a su enclenque hijo Carlos, que necesita la Regencia de su madre Mariana de Austria, inexperta en política y que odiaba visceralmente al hombre fuerte del momento, Don Juan José de Austria, a la vez que sólo confiaba en su confesor, un jesuita alemán.

En el Testamento de Felipe IV (el original se conserva en el Archivo de Simancas) se estipula que el príncipe Carlos heredaría todos sus reinos y señoríos, incluso aquellos en los que ya no tenía derechos nominales, como eran Portugal y sus colonias.

Si el príncipe Carlos, muriese sin descendencia antes de reinar, los derechos recaerían en la infanta Margarita María y sus descendientes varones y hembras (que se casaría en 1666 con Leopoldo de Austria, y de seis partos sólo le sobreviviría una hija 'María Antonia').

En defecto de la sucesión de su hija, la infanta Margarita María, serían llamados a ocupar el trono de España los descendientes de la emperatriz María (hermana de Felipe IV, que motivó el viaje a España de su pretendiente Carlos de Inglaterra, y que después en 1631 se casó con Fernando III de Austria, de este matrimonio nació el emperador Leopoldo I).

En última instancia, se faltaran herederos, se acudiría a la descendencia de la infanta Catalina, hermana de Felipe II, casada con Carlos Manuel I de Saboya.

De cualquier modo, mientras que descendientes remotos podían ser llamados a la sucesión de la Corona de España, se excluían los que procedían de la unión de la infanta María Teresa y el Rey de Francia Luis XIV.

En las capitulaciones matrimoniales (1659) otorgadas en el matrimonio de María Teresa y Luis XIV de Francia, se insertaron cláusulas de renuncia para que no se produjese la unión de ambas coronas.

Los motivos se expresaban en la cláusula 15 del Testamento, aunque de una forma vaga y general. La verdadera razón era que en aquellos momentos ninguna de las dos grandes potencias podía supeditarse a la otra.

Había un punto suelto respecto a esta cuestión en el Testamento: Las capitulaciones matrimoniales, unidas al Tratado de los Pirineos, ambos independientes, establecían que María Teresa llevaría una dote de quinientos mil escudos de oro. La dote no se había pagado y en la cláusula 16 del Testamento se refleja que el Parlamento de París no había ratificado la renuncia de la infanta española, para sí y por sus descendientes, al trono de las Españas. No obstante, Felipe IV previendo el partido que Luis XIV podía sacar del impago, dispone que ejecute el compromiso y se pague la dote prometida.

En la cláusula 57 del Testamento, Felipe IV dejó bien acomodados, con nombres supuestos, a sus hijos fuera del matrimonio. Entre ellos, se cree que lo fueron:

   
 

§ Don Alonso Antonio de San Martín 'Obispo de Oviedo' y después, 'Obispo de Cuenca'.

   
 

§ Fray Alonso de Porres 'Obispo de Málaga'.

   
 

§ Don Carlos Valdés, General de Artillería en Milán.

   
 

§ Don Juan Corzo, que entró en la Orden de San Benito como Fray Juan del Sacramento.

   
 

§ Don Juan José de Austria, reconocido como hijo en 1642, siendo nombrado Gran Prior de la Orden de San Juan, con residencia en Consuegra. La muerte del príncipe Baltasar Carlos (1646) elevó su figura.

 

Tuvo una carrera doble: militar y eclesiástica. En 1647 consiguió arrojar de Nápoles a las tropas francesas del Duque de Guisa, restableciendo la soberanía de la corona española.
En 1652 reconquistó Barcelona. En Flandes luchó con distinta fortuna. Fracasó en la campaña de Portugal.

 

A pesar de su origen ilegitimo, don Juan José fue enterrado en el cementerio de los Infantes de El Escorial, frente a su tumba se encuentra la de un hermanastro suyo, Francisco Fernando de Austria (muerto a los pocos años de edad). En ambas lápidas se encuentra la inscripción << PHILIPPI IV FILIUS NORTHUS >>.

Real Monasterio San Lorenzo de El Escorial Real Monasterio San Lorenzo de El Escorial

* El Testamento fechado en la Villa de Madrid, con Sello primero de doscientos y setenta y dos maravedís, a catorce días del mes de setiembre de mil y seiscientos y sesenta y cinco años, ante don Blasco de Loyola, cavallero de la Orden de Santiago, comendador de Villarubia de Ocaña, del Consejo de Guerra de Su Magestad y su secretario de Estado, y de el Despacho Universal, escribano y notario público en todos sus reynos y senñoríos y de los testifos de yuso escritos.

 

Por estar Su Magestad impedido de la mano por el achaque de la perlesía, va firmado por su mandato de mano de don García de Haro y Avellaneda 'Conde de Castrillo', presidente del Consejo (segunda personalidad del Estado), siendo presentes los testigos llamados y rogados para este efecto:

   

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Don Cristóval Crespi de Valdaura 'Vicecanciller de Aragón', desde 1642 gobernó el Consejo de Aragón como regente, alcanzando la titularidad en 1652.

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El Duque de San Lucar 'Conde de Oñate' y Sumiller de Corps.

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Don Antonio Sancho de Abila y Toledo 'Marqués de Velada'.

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Don Fernando de Toledo 'Duque de Alva'.

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Don Alonso Téllez Girón 'Conde de la Puebla de Montalbán'.

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El Conde de Galvis y Jumela.

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Fray Juan Martínez 'Confesor de Su Magestad'.

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