|
Hiperpyron, Constantinopla (1143 - 1180) Manuel I Comneno |
|
Manuel I Comneno, emperador bizantino (1143-1180), conocido como 'El Grande', era hijo de Juan II Comneno e Irene (hija del rey de Hungría San Ladislao I). A pesar de ser el cuarto hijo, con pocas posibilidades para gobernar, haber sido un gran general en la guerra frente a los selyúcidas y un hábil diplomático y estadista, hicieron que fuera aclamado emperador por el ejército a la muerte de su padre, en detrimento de su hermano mayor Isaac. En 1144 el Condado cruzado de Edesa (al este del río Éufrates, rodeado de territorios musulmanes y en buenas relaciones con el Principado de Antioquía) fue invadido por Imad ad-Din Atabeg Zengi destruyendo y quemando la ciudadela. Con el flanco oriental en peligro, el príncipe de Antioquía Raimundo de Poitiers solicitó la protección del emperador Manuel I, aseguró su dependencia de Bizancio y condonó al imperio bizantino la cesión de los territorios de Cilicia. Manuel I en 1147 autorizó el paso de la Segunda Cruzada por los dominios bizantinos, dirigida por Conrado III, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y el rey Luis VII de Francia. La Cuarta Cruzada partía de Europa occidental hacia Oriente Medio con el propósito de conquistar Tierra Santa, especialmente la ciudad de Jerusalén. El paso de la Cruzada fue vigilado por el ejército bizantino receloso de su marcha ante numerosos actos de vandalismo y robos protagonizados por los cruzados, así como para reforzar la capital de Constantinopla. Los desmanes producidos pueden originar un grave conflicto, contrarrestado con la alianza entre Manuel I y Conrado III por el matrimonio del emperador bizantino con Berta de Sulzbach, cuñada del emperador germánico. En 1156 el ejército bizantino tuvo que impedir la rebelión del Principado de Antioquía, apoyada por el príncipe armenio de Cilicia. El nuevo príncipe de Antioquía, Reinaldo de Châtillon, había invadido la provincia bizantina de Chipre, saqueando la isla y mutilando a los supervivientes. La celeridad del avance del ejército bizantino sorprendió a los rebeldes que optaron por someterse a Bizancio. El emperador Manuel I decidió perdonarlo con la condición de que fuera vasallo imperial, de este modo utilizaba a los latinos para reforzar la posición del Imperio. El rey siciliano Roger II intentando extender sus dominios dirigió su ejército y flota a las costas africanas y las costas griegas, tomando en 1148 la isla de Corfú y saqueando varias ciudades. En 1149 el emperador bizantino Manuel I recuperaba Corfú y preparaba una ofensiva contra los normandos sicilianos. Con un ejército de mercenarios, y apoyo de la nobleza siciliana descontenta, invadió Sicilia y Apulia. Otras antiguas ciudades bizantinas dominadas por los normandos abrieron sus puertas al ejército de Manuel I, consiguiendo mantener algún territorio al sur de Italia bajo el poder bizantino. La derrota en Brindisi (1156) ponía fin definitivamente a las aspiraciones de Manuel I de restaurar el poder bizantino en Italia. La campaña bizantina en Italia se saldó con que la ciudad de Ancona quedó como base bizantina y los normados sicilianos aceptaron la paz durante el reinado de Manuel I. Se firmaron acuerdos con Pisa y Génova para debilitar el poder comercial de Venecia, consiguiendo expulsar a los venecianos del mar Egeo con un corto enfrentamiento. Manuel I, amenazado por los turcos por la frontera oriental, quiso extender el dominio bizantino hasta el río húngaro Sava. Considerándose con ciertos derechos sobre Hungría al ser hijo de Santa Irene (Piroska de Hungría) intentó que el rey Géza II (primo de su madre) se sometiera al poder bizantino, incluyendo el reino magiar en el campo de influencia del Imperio. En 1162 moría el rey húngaro Géza II, de su matrimonio con la princesa rusa Eufrosina de Kiev (hija del príncipe Mstislav I), quedaban entre otros hijos, los reyes Esteban III (1162-1163 y 1165-1172) y Bela III (1173-1196). Dejaba dos hermanos, los reyes Ladislao II (1162) y Esteban IV (1163-1165). Desde la perspectiva de asegurar la supervivencia del Imperio de Bizancio, una invasión con éxito sobre Egipto reportaba ventajas económicas y estratégicas al evitar que una alianza islámica expulsase a los cruzados. En esta línea, en 1169 se alió con el rey Amalarico I de Jerusalén para llevar a cabo una expedición conjunta. La falta de cooperación entre cruzados y bizantinos convirtió la expedición en un fracaso, De otra parte, se producía un ascenso estratégico importante de Venecia y el sultán selyúcida Kilij Arslan II había reforzado su poder en Asia Menor eliminado a sus rivales. El emperador Manuel I fue derrotado por Kilij Arslan II en la batalla de Miriocéfalo (Frigia, 17 de septiembre de 1176), buena parte por cometer errores tácticos graves. La derrota tuvo mayor impacto psicológico que militar, el emperador había dedicado muchos recursos con infructuosas aventuras en Egipto e Italia, dando tiempo a los selyúcidas para armar sus ejércitos. El desastre inició el deterioro del emperador, acabando con su vida en 1180. |
|
|
|
|
|
|
|
|